viernes, 23 de diciembre de 2011
Puerto Viejo de Algorta, Portu zaharra
lunes, 1 de agosto de 2011
3 fotografías: ¿Pasivo ambiental?, Stairways to heaven, Monumentos modernos
lunes, 6 de junio de 2011
viernes, 3 de junio de 2011
El descubrimiento de América 52 años despúes
Desde hace cuatro o cinco años influenciado por mi hermano mayor que es apasionado coleccionista de los aparatos para reproducir música que se han dejado de utilizar, llámese: bandejas de vinilos, rockolas, walkmans, discmans, reproductores de magazines, comencé a escuchar música en discos de vinilo. Había en la casa de mis padres un viejo amplificador Pioneer (circa 1980), lo traje a mi casa, lo instalé y tras varios intentos frustrados de hacer funcionar la bandeja de vinilos y golpear el amplificador que hacía extraños ruidos e interferencias decidí comprar equipos que funcionen, compré otra bandeja Pioneer PL518 usada, un sintoamplificador Yamaha RX-497 y unos altavoces floorstanding Boston Acoustics. Había ido adquiriendo vinilos y aceptando donaciones de gente que se mudaba y planeaba tirarlos a la basura desde hacía tiempo razón por la que mi discoteca se componía de aproximadamente de 200 obras. 200 podrá parecer un número pequeño en comparación con los 50 Gb de música (aproximadamente 7.200 canciones) que tenía en el ipod y que de un día para otro desaparecieron, pero estoy seguro que estos vinilos podrán mojarse si los escenarios catastróficos de inundaciones en áreas costeras debidas al cambio climático se producen, podrán derretirse si son quemados, pero físicamente seguirán estando allí, la ley de la Conservación de la masa de Lavoisier pareciera ser más eficaz para explicar las transformaciones del material vinilo al ser enfrentado a agentes físicos como el calor, que para explicar la desaparición de esos bytes de mi ipod. Podrán tildarme de vetusto, pero me agrada la idea de levantarme de la mesa o sofá, ponerme de pie, ensuciarme los dedos con la tierra impregnada en esos viejos volúmenes, abrir la caja del long play, buscar un paño, limpiarlo, ver cómo está la púa y comenzar a escuchar ese crujido que te lleva a otras épocas; me encanta la idea romántica de no tener control remoto (mando a distancia para los lectores de la península ibérica) y tener que apersonarme frente a la bandeja para poner el lado B.

Tenía muchos discos, de muchos géneros principalmente reggae, jazz y un potpurrí de artistas argentinos y brasileños muy variado. Hasta el hito que aquí vengo a relatar, el disco que más me gustaba escuchar y que mejor sonaba era “Kaya” de Bob Marley, editado por Island Records en 1978, también tenía uno de Django Reinhardt que me gustaba mucho; pero unas semanas después de cumplir 30 años, mi hermano el coleccionista de objetos aptos para reproducir música, me trajo una edición año 2010 en vinilo de 180 gramos apta para audiófilos (no sé como se llama a los audiófilos en habla hispana) de Kind of Blue de Miles Davis (Columbia Records, primera edición 1959) para mí fue como cuando Don Cristóbal Colón avistó Tierra, pero 52 años después. Había escuchado varias veces este disco en el ipod y me gustaba, pero sentirlo detenidamente acompañado de una copa de vino y con alta fidelidad me generó una gran alegría, sentimientos placenteros me abrazaban al llegar las ondas sonoras. Según Bill Evans, en un texto llamado “La Improvisación en el Jazz” que se encuentra en la contratapa del disco, Miles Davis concibió los arreglos unas horas antes de entrar al estudio de grabación y se los indicó a los integrantes del grupo (John Coltrane, Julian Adderley, Bill Evans, Paul Chambers y James Cobb), por lo que los músicos nunca habían interpretado estas canciones de la forma en la que se las había indicado Miles. De esta manera lo que se escucha en el disco es algo muy cercano a la espontaneidad e improvisación, que también demuestra la manera de entender el grupo, la transmisión oral de las ideas que Miles tuvo sobre su música. A fin de cuentas, una obra maestra, uno de los mejores discos que escuché en mi vida, llegó a mis orejas 52 años después de su primer aparición.
sábado, 30 de abril de 2011
"Buscando", Albert Plá en vivo en Buenos Aires, Niceto 2010
