viernes, 20 de noviembre de 2009

Aura del chino que ha vuelto al conurbano bonaerense

El chino ha vuelto a su país de origen, que es a su vez adoptivo porque el chino no es argentino

Ha comprado un automóvil japonés fabricado en Brasil

Como todos los días viaja desde el norte del conurbano hacia capital

La zona se denomina: “pequeño mamífero doméstico ungulado de la familia de los équidos” y allí desarrolla labores investigativas

El chino es etéreo, voluble cual voluta e inestable.

Un día… simula que trabaja pero lee un cuento: “Aura” de Carlos Fuentes

La situación se desdibuja, el chino se nos vuela, se marea.

De repente siente estar dentro del cuento que vive en el cuento, el cuadro dentro del cuadro.

La tétrica casa donde el chino trabaja es la misma que describe Carlos en su cuento

Donde Felipe se enamora de Aura, una hermosa joven que en realidad es Consuelo cuya piel y cronología cuenta con 102 años, pero sus verdes ojos incendian lo que miran como a los 20.

Felipe desintegrado pierde su identidad, al ver una fotografía y reconocerse como el marido muerto de Consuelo.

Todo se desdibuja, la obra muta a garabato.

El chino se llama Chen Chengzong o eso creía porque ahora es el antiquísimo general muerto hace 40 años

Necesita aire y se va a un bodegón en la calle Gaona

Evalúa desdibujarse aún más mediante un vino pero ordena Coca light

Al sentarse en la mesa ve que esta estaba decorada cual collage utilizando postales, boletos de un viaje a Europa, piensa que no es más que el cliché sudamericano del que pudo viajar al viejo continente.

De repente ve en el centro del collage un mapa de metro de Bilbao: “-Euskadi!” exclama emocionado, recuerda haber estado allí esperando ese metro en Astrabudua sólo un mes atrás.

El mundo está interconectado por satélites, cables, “x”ductos. Pero….. Chen no envió un email al dueño del bodegón para que encuadre el mapa de metro de Bilbao en la mesa que iba a ocupar por lo que sí, aunque nosotros los humanos juguemos a hacer redes cual arañas para atrapar a otros y deglutirlos hay otro/a que juega a escalas más divertidas.

¿Quién se divierte con nuestras “coincidencias”, casua y causa - lidades?