Por mis antepasados Gipuzkoanos y los gratos momentos que pasé en Euskadi, espero comprendan el afecto que le tengo al pueblo vasco. Mientras leía "El Siglo de las luces" de Alejo Carpentier, libro que trata sobre la revolución francesa y cuyo protagonista en un paraje intenta convencer a los pobladores del país vasco francés de las ventajas de vivir sin la opresión de los monarcas, me encontré con un texto que transcribo aquí sobre paisajes e idiosincrasias de esta preciosa zona del mundo.

Óleo de Gaspar Montes Iturrioz (Paisaje de Irún, Gipuzkoa), obtenida de http://www.euskomedia.org/
"Le era grata la arquitectura de las casas , con sus vigas de azul de añil, sus tejados de mansas vertientes, sus áncoras de forja hincadas en la cantería de las adarajas. La Cordillera de los romances de Carlomagno, desmenuzada en contrafuertes escarpados en cuyos senderos aparecían a la vuelta de una peña que acaso hubiera contemplado el Paladín Roldán, valientes y atropellados rebaños, y los pastos, sobre todo - pastos mojados, mullidos, verdes, de un verde claro, de manzana verde, siempre semejantes a si mismos-, lo llevaban a pensar en la posiblidad de una bucólica dicha, devuelta a todos los hombres por los principios revolucionarios. Pero algo se había decepcionado de las gentes, al conocerlas mejor: esos vascos de gestos pausados, con cuellos de toro y perfiles caballunos, grandes levantadores de piedras, derribadores de árboles y navegantes dignos de codearse con aquellos que, buscando la ruta de Islandia, fueron los primeros en ver el mar endurecido en témpanos, eran tenaces en la conservación de sus tradiciones. Nadie los aventajaba en urdir tretas para oir misas clandestinas, llevar hostias en las boinas, ocultar campanas en pajares y hornos de cal y armar altares a hurtadillas....."
