El pequeño mundo de una niña se
comprende de las personas que le nombra su abuela
El pequeño mundo de un adulto
cabe integro en un teléfono inteligente
El bombardeo proviene del diario
online, el adulto es adicto a las noticias que lo alejan del mundo palpable.
Palpable es la veinteañera que
esta a su lado en el viejo sofá de la sala de espera del consultorio.
La conexión es mala y por suerte
lanacion online no funciona y entonces tiene la chance de no enterarse si el
sindicalista Moyano se encapricha en cortar todo el combustible del país como
hizo ayer con su sindicato de camioneros.
La niña y su abuela entran al
consultorio, el adulto logra escuchar de forma saturada, que de los auriculares
de la adolescente salen sucios acordes de los Ramones. Él viste traje, ella un
jean y un buzo con capucha. Fantasea en
enamorarse de ella, pero piensa que el traje y los 10 años en que él la supera
le juegan en contra.
Vuelve al 2012, y piensa la
rareza que una joven de 20 años escuche a los Ramones 30 años después de su
auge en el CBGB en Nueva York. También se cuestiona la elección de un traje
para ir al médico y unas horas más tarde a una reunión en una industria química.
Reconoce los desperdicios de
música que escapan de la caja acústica de los auriculares de ella: “
Sweet Little Girl…. I Wanna be your
boyfriend” los Ramones, él también quiere ser el novio de la señorita, aunque
sea por unas horas. El único papel que tiene a mano lo recorta de su agenda con
tapa de cuero italiano (vuelve a preguntarse por qué se viste como un viejo y
se compra una agenda de viejo), le anota “
I wanna be your boyfriend too” y para
hacerse el moderno escribe su dirección de email:
tribulacioneschinoeneuskadi@gmail.com,
le da el papel, ella sonríe.
Sucede lo inesperado, el médico
llama al chino por su nombre, el tratamiento marcha bien. Recibe un email en su
teléfono inteligente, la señorita lo invita a merendar a las 17 hs en La Anita
(para los que no conocen es como el restaurant Le consulat en Montmartre), él
le responde que sí.
Reunión con el dueño de la
industria química, él habla poco y piensa mucho pero nada sobre la reunión que
desarrolla su socio con el dueño de la industria, piensa todo sobre su cita en
La Anita.
La luz del sol bajando a través
de los cristales, provocan en ella una especia de aura, favorecida por la
incidencia de la luz en su cabellera rubia no muy limpia. Es divina piensa él,
después de charlar de temas relacionados principalmente a la música él se
empieza a irritar internamente por la forma en que ella pronuncia la ll y la y.
Se consuela, es de Shan Ishidro, pero parece buena onda. Por más que pudo
sacarle miles de sonrisas durante la charla, el carnaval no llegó, no pudo
invitarla a tomar algo ni a su casa ni a un bar, ya eran como las 19. Ella
aceptó que él la invite otro día a tomar algo (por email) pero le advirtió que
se vista más parecido a la gente de su edad. Él nunca le volvió a escribir, no
le gusto su acento ni su negativa a seguir adelante con la cita/vida. San
Isidro es distinto.